Carta abierta a Infantino


 

Bogotá, 26 de julio de 2026



Señor
GIANNI INFANTINO
Presidente de la FIFA
Zurich, Suiza
Ciudad.

Estimado señor Infantino,

Espero que al recibir la presente se encuentre bien de salud y que no haya tenido que recurrir al VAR para verificarlo.

Permítame, antes que nada, expresarle mis sentimientos de solidaridad por la derrota de Argentina en la final del Mundial. Sé que sumercé habría querido ver a Messi levantando la copa, pero esta vez no se pudo. A veces las cosas no salen como queremos por más que lo intentemos.

Debo decirle que el Mundial con 48 selecciones me gustó. Más partidos y, por supuesto, más emociones. Aquellas selecciones que muchos considerábamos “relleno” resultaron sorprendentemente entretenidas. En particular, destaco lo hecho por Cabo Verde, que le empató a España, selección que a la postre levantó el trofeo. Una grata sorpresa este equipo africano, que mereció otra suerte y, por lo menos, un documental en Netflix.

Se especula que el próximo mundial se jugaría con 64 seleccionados. Así, es claro que habrá mayores horas de televisión, más publicidad y, por supuesto, mayores ingresos para la noble organización que usted representa. ¿Será que el amor al fútbol es lo que mueve el cambio... o el amor a los ceros en el balance? Agradecería su confirmación, porque, de ser así, me temo que se acabarían las eliminatorias de la Conmebol, pues me imagino que las diez selecciones clasificarían directamente. Y no quiero sonar aguafiestas, pero sin partidos de clasificación, los ingresos de las federaciones suramericanas se irían al piso más rápido que Neymar tras un roce mínimo. Toca ir pensando, entonces, cómo la FIFA va a solucionar ese pequeño detalle.

Quiero referirme a algunos cambios que se introdujeron en este Mundial. Para empezar, me gustó la cámara que se le colocó al árbitro. Permite ver la jugada desde su perspectiva y entender, por fin, por qué a veces no ve lo evidente. Si, por ejemplo, está lejos o tapado por otro jugador, ve más mi amigo Edgar Mojica.

Lo que no me gustó fueron las pausas de hidratación. ¿En qué momento pasamos de dos tiempos a cuatro? Estas pausas le quitan ritmo al partido y, seamos sinceros, no parecen indispensables. Durante cien años se prescindió de ellas sin mayor drama. Aunque debo admitir algo: para quienes seguimos el Mundial por televisión, son el momento perfecto para ir al baño o servirse una cerveza sin el riesgo de perderse un gol.

En cuanto al VAR, creo que ahora se hila demasiado fino. Está bien que apoye al árbitro en ciertas acciones puntuales, pero no olvidemos que el error humano es parte consustancial del fútbol. Hoy, en cambio, se está exagerando con el uso de la tecnología. Anular un gol porque el anotador estaba, por escasos centímetros, en fuera de lugar, me parece un despropósito.

Otra cosa que le dejo, señor presidente: Al futbol le está costando competir con los Smart Phones. Los muchachos de hoy en día no aguantan un partido completo, se aburren y empiezan a chatear, mirar TikTok o consultar redes mientras en la cancha ocurre algo que, en teoría, debería ser la máxima expresión del entretenimiento global. ¿Qué ha pensado la FIFA al respecto? Porque, ojo, esa es la clientela del futuro. Y si el balón no los engancha, dentro de unos años los estadios estarán llenos de hologramas.

Don Infantino, quiero que me saque de una duda. Vi todos los partidos por DirecTV —algunos en diferido, porque los dejaba grabando cuando tenía que hacerle mandados a mi mujer— y en la gran mayoría lo vi a sumercé en el palco de honor. La pregunta es: ¿Cómo hizo para estar en un partido y aparecer en el siguiente, que se jugaba en otra ciudad a cuatro horas de vuelo, o incluso en otro país? ¿Cómo logró estar en un partido en Dallas y, dos horas después, aparecer en otro en Vancouver? ¿Utilizó un dummy? ¿Tiene un doble en la nómina de la FIFA? ¿Acaso es el actor Stanley Tucci? Porque, se lo confieso, esa capacidad de ubicuidad me parece más impresionante que cualquier gol olímpico.

Eso sí, debo admitir que siempre lo vi impecable, con el blazer institucional de la FIFA. Qué bueno que no le dio por ponerse el gorro de arlequín azul y blanco. Y qué bueno, también, que fue cuidadoso para que la cámara no lo pillara comiendo lechona en pleno palco ni rascándose distraídamente la nariz en un tiro de esquina. Lo que sí le vi, fue un gesto de desagrado cuando Egipto le anotó el gol a la albiceleste. ¿Dónde quedó la neutralidad? Hay un video que da cuenta de ello. Si no lo ha visto, ahí se lo dejo:

https://www.youtube.com/shorts/y-dOqCqIhNc

Para cerrar, solo me resta agradecerle por la fiesta del Mundial. Fueron 104 emocionantes juegos, donde vimos que ya nadie gana de camiseta: Paraguay eliminó a Alemania; Marruecos hizo lo propio con Países Bajos y Noruega derrotó a Brasil mandándolo tempranamente a casa, quizá a reflexionar sobre cuando perdieron el jogo bonito. Presenciamos un gran espectáculo que duró 39 días y que me hizo recordar una frase suya con la que estoy totalmente de acuerdo: “La FIFA es el mayor proveedor de felicidad de la humanidad”. Aunque, si me permite el atrevimiento, creo que también es el mayor proveedor de memes.

Sin otro particular, me despido de usted y quedo en espera de sus comentarios.

Su más seguro y atento servidor,






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1 comentario

  1. Edgar Mojica. Jajajajajaj. Buenísimo como todos tus Blog. Me gustó mucho la parte de las Cámaras de los arbitros y la semejanza con mi visión jajaja. Buena comparación. Jajajajajaj. Por mas tecnología algunos, sobretodo los que le picaban a Argentina se hacían los de la vista gorda. Creo que la FIFA debe hacer una reflexión profunda para el siguiente mundial, en cada uno de los puntos que mencionaste jocosamente. Pero válidos y muy certeros

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