Carlos Roca es un comunicador español, creador, director y presentador de Roca Project, un pódcast de entrevistas en el que conversa con personas de distintos ámbitos sobre desarrollo personal, filosofía, espiritualidad, psicología, ciencia y superación humana. Su propuesta ofrece un espacio para escuchar, reflexionar y, de paso, aprender algo sobre nosotros mismos.
En uno de sus episodios especiales, publicado el pasado 12 de agosto, Roca les planteó a sus invitados una pregunta aparentemente sencilla, aunque en el fondo encierra una enorme complejidad:
Las respuestas fueron tan variadas como las personas que las dieron. Comparto algunas:
· Juan. ¿Hasta qué punto los seres humanos somos libres en nuestras decisiones o si todo nuestro destino ya está previamente escrito?
· Jordi. ¿Por qué creó al ser humano débil ante las enfermedades y por qué no lo diseñó mejor desde el principio?
· Miguel. ¿Qué hay después de la muerte y si realmente me volvería a reunir con mis seres queridos que han partido o si la existencia simplemente se acaba?
· Laura. ¿Cómo se siente como creador de todo, al ver en lo que nos estamos convirtiendo y cómo destruimos la vida?
· Lucía. ¿Qué sentido tiene el sufrimiento, la violencia, la enfermedad y el trauma infantil, si no hay ningún tipo de enseñanza detrás de ellos?
· Pepe. ¿Por qué no se hizo más visible o presente de manera evidente cuando estuvo en la Tierra, en lugar de actuar con tanta discreción?
· Fabio. ¿Existía la posibilidad de que este mundo hubiera sido mejor?
· Josep. ¿Cuál fue el propósito de la creación: qué función cumple la humanidad, cuál es el sentido de la vida y hacia dónde vamos si la conciencia trasciende?
· René. ¿Qué tal estás?
· Andrew. ¿Cómo puedo ser una mejor persona para inspirar y ayudar a otros?
· Jennifer. ¿Qué sigue después de esta vida?
· Alex. ¿Por qué hizo un mundo con tanta desigualdad, polarización y prejuicios entre los seres humanos?
Uno de los entrevistados decidió devolverle la pregunta al propio Roca. Después de confesar que ya tenía preparada su interrogante, respondió:
¿Podrías darme la respuesta que necesito a la pregunta que no sé que debo hacerte?
La salida me pareció sencillamente brillante. En lugar de arriesgarse a escoger una pregunta desde las limitaciones de nuestra propia perspectiva, Roca le pediría a Dios que le diera la respuesta que realmente necesita, incluso si él todavía no sabe cuál es la pregunta que debería formular. Prefirió dejar el asunto en manos divinas ante el riesgo de equivocarse al elegir una sola pregunta.
Pienso que tal vez el problema no sea que no tengamos respuestas, sino que muchas veces ni siquiera sabemos cuáles son las preguntas correctas.
En mi caso, después de considerar varias posibilidades —y partiendo de mi convicción personal de que existe vida después de la muerte—, creo que le preguntaría a Dios si, en su infinita misericordia, todos terminaremos siendo perdonados y podremos estar a su lado en el Reino de los Cielos, incluso aquellos que nunca creyeron en Él.
Aunque pensándolo mejor, creo que al tener a Dios en frente es muy probable que los nervios acabarían traicionándome y desperdiciaría la única oportunidad. En lugar de una pregunta profunda, soltaría una de verificación:
—Señor, ¿es verdad que solo puedo hacerte una pregunta?
Entonces Dios, con una ligera y compasiva sonrisa, respondería:
—Sí.
Y desaparecería.
Remate al Arco. Tú que me lees, si tuvieras a Dios frente a ti y supieras que responderá con absoluta claridad, sin rodeos ni parábolas, ¿qué le preguntarías?
Déjame conocer tu respuesta en la sección de comentarios abajo. 📖

EXCELENTE REFLEXION..
ResponderBorrarMi pregunta.
Dios dame la formula práctica , sencilla y concreta para convencernos toda la humanidad de poder ser mas justos y humanamente sensibles frente a este mundo inhumano, violento y lleno de avaricias y envidia...para poder vivir en armonia,en paz y con la conciencia tranquila.
Dios, ¿cuál es el don que debo explorar para ser mejor cada día?
ResponderBorrarMi querido amigo Jorge Luis:
ResponderBorrarComo todos los domingos, aquí estoy nuevamente leyendo uno de tus siempre amenos e interesantes blogs. El de hoy me pareció especialmente provocador, tanto desde el punto de vista intelectual como espiritual.
Después de leer las distintas respuestas a la pregunta planteada por Carlos Roca, pienso que cada una revela no solamente lo que esas personas quisieran saber acerca de Dios, sino también aquello que les duele, las desconcierta o anhelan profundamente en su corazón.
Por ejemplo, detrás de la pregunta de Juan sobre si somos verdaderamente libres o si nuestro destino ya está escrito, ¿no habrá también cierta dificultad —o incluso cierto temor— para aceptar la responsabilidad que tenemos al escoger entre el bien y el mal? Dios nos ama tanto que nos hizo libres. No nos creó como seres programados para obedecerlo, sino capaces de aceptar o rechazar su amor. Y precisamente por eso nuestras decisiones tienen verdadero valor y también verdaderas consecuencias.
Tu pregunta, mi querido Jorge Luis, acerca de si al final todos seremos perdonados, toca uno de los misterios más profundos de la fe cristiana. Como católico, creo que Dios desea la salvación de todos y que su misericordia supera cuanto podemos imaginar. Pero también creo que Él respeta verdaderamente nuestra libertad. Podemos —y debemos— esperar y orar por la salvación de todos, incluso por quienes nunca llegaron a conocerlo. Sin embargo, no podemos asegurar que todos aceptarán finalmente ese amor que Dios nunca deja de ofrecerles.
La respuesta de Carlos Roca me pareció brillante y, al mismo tiempo, humilde, porque reconoce que quizá ni siquiera sabemos formular la pregunta que realmente necesitamos hacer. No debemos olvidar que nosotros somos criaturas de Dios y que el supera nuestra inteligencia y nuestra capacidad de comprensión. Si fuera de ya no estaríamos hablando de Dios.
Si yo lo tuviera delante de mí y pudiera hacerle una sola pregunta, creo que no le preguntaría por los secretos del universo, ni siquiera por qué permitió ciertos sufrimientos. Le preguntaría:
Señor, ¿qué me falta para amarte con todo mi corazón y cumplir fielmente la misión para la cual me diste la vida?
Porque, al final, quizá la respuesta más importante no sea aquella que satisfaga nuestra curiosidad, sino la que transforme nuestra vida.
Y tal vez, al encontrarnos verdaderamente frente a Dios, ya no necesitaríamos hacer ninguna pregunta. Su sola presencia sería la respuesta.
Gracias, Jorge Luis, amigo mío, por compartir con nosotros tu tiempo y dedicación, y por traernos cada domingo temas diferentes que nos hacen pensar, sonreír y, de alguna manera, hacen que nuestro domingo sea un mejor día.
Amor y Ciencia
Un fuerte abrazo.
Creo q la mayoría de las preguntas tienen las respuestas en su palabra, trato de visualizar como sería ese éxtasis de estar en su presencia, no tengo preguntas solo pedir perdón y que lleve con El.
ResponderBorrarHola Jorge! Ante la presencia de Dios, Trino y Uno, no me nace ninguna curiosidad, sólo deseo que mi Alma se Humille ante su presencia y Misterio y reconocer su Señorio como mi Único Dios y Señor Nuestro, que su infinita bondad y misericordia se apiade de Mi y me lleve al eterno descanso en su Gloria. Como decía San Juan de la Cruz, "Muero, porque no Muero" Un abrazo grande, Dios, Trino y Uno, te bendiga 🙏
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