A Todo Tigre le Llega su Paloma

 



Tenían razón los analistas políticos cuando pronosticaban que después del 8 de marzo cambiaría el mapa político. Todo indica que las cartas se barajaron y se repartieron de nuevo.

Lo ocurrido en las consultas no es fácil de interpretar. Aun así, me parece que hay ganadores claros: Álvaro Uribe — quien sin resultar elegido al Senado, termina con una candidata presidencial fortalecida—, la propia Paloma Valancia y Juan Daniel Oviedo. En cuanto a los perdedores, además de los ocho aspirantes de la Gran Consulta, los que realmente salen mal librados son quienes, pese a ganar sus respectivas consultas, dejaron al descubierto la precariedad de su capital político: Claudia López —quien además sufrió la derrota de su esposa, Angélica Lozano, en su intento de reelegirse como senadora— y Roy Barreras, que aseguraba poder obtener una votación superior a la de Iván Cepeda, en la consulta de octubre pasado, para erigirse como candidato de la izquierda. Lo cierto es que no alcanzó ni el 10 % de los votos que decía tener asegurados.

Lo más interesante, a mi manera de ver, es la tercería que nació alrededor de Paloma Valencia, quien, sin duda, disputará con Abelardo el paso a la segunda vuelta como candidata de la derecha. Así las cosas, ya no es tan seguro que la final sea entre Cepeda y Abelardo, como han mostrado todas las encuestas. Es más, en mi opinión, quien terminaría enfrentándose a Cepeda en la instancia definitiva sería Paloma. Para lograrlo tendrá que derrotar al Tigre en primera vuelta. Veremos un duelo de therians de derecha.

Desde hace varios meses, y como parte de una estrategia evidente, Paloma Valencia se viene mostrando como una candidata de derecha que procura no instalarse en el extremo. Se la ve ligeramente corrida hacia el centro. Ahora, con el anuncio de que Juan Daniel Oviedo será su fórmula vicepresidencial —una jugada acertada—, se abre una puerta para que votantes de centro consideren respaldar a la candidata de Uribe. Ella sabe que necesitará esos votos si aspira a ganar la presidencia. La pregunta que surge, entonces, es: ¿cuántos votos en realidad le pondrá Oviedo? Sería ingenuo creer que el millón doscientos mil votos que obtuvo en la consulta. Es probable que una parte significativa se pierda por la resistencia que todavía suscita Uribe y su entorno político.

Otra incógnita es si los votantes de centro abandonarán a Fajardo para acompañar a Oviedo. No es evidente. Pero conviene recordar que a los electores suele gustarles apostar al caballo ganador y que, en general, se vota más con la emoción que con la razón. Y todos sabemos que Fajardo, precisamente, no es un gran generador de emociones.

El reto de Uribe–Paloma será, entonces, consolidar el voto uribista que en los últimos meses había migrado hacia Abelardo, a quien muchos de ellos, aunque con reservas, ven como una opción necesaria para frenar a Cepeda.

De otra parte, la elección de Abelardo de su vicepresidente —José Manuel Restrepo— fue un golpe de astucia. Es, probablemente, el aspirante mejor calificado para esa posición y uno de los pocos realmente preparado para asumir la presidencia si las circunstancias lo exigieran. La pregunta es si esta jugada del Tigre le alcanzará para lavarse la cara ante sectores que aún lo miran con recelo.

Finalmente, la fórmula vicepresidencial de Iván Cepeda —Aída Quilcué— se asemeja a lo que fue Francia Márquez. Con esta decisión, Cepeda reafirma su identidad de izquierda extrema, porque ella simbólicamente representa mayor radicalización.

Remate al Arco. Mirando los vices de Paloma y Abelardo, me parecen que resultan más interesantes que los propios candidatos presidenciales.

 

 


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2 comentarios

  1. Excelente análisis, muy objetivo y certero en la lectura del nuevo tablero político. Coincido en que Paloma Valencia ha jugado bien sus cartas y que la incorporación de Juan Daniel Oviedo a su fórmula es una jugada inteligente para atraer al centro. Sin embargo, ahí mismo surge para mí una contradicción insalvable.
    El pastor Darío Silva lo dijo claro: “de nada sirve orar como cristiano y votar como pagano”. Y es que, aunque respeto y admiro a Paloma, su fórmula vicepresidencial encarna exactamente lo que, desde una cosmovisión cristiana y conservadora, no podemos respaldar: matrimonio igualitario, aborto, adoctrinamiento de niños en ideología de género y la promoción de la agenda LGBTIQ+. Para quienes tenemos hijos y amamos a Dios sobre todas las cosas, eso no es un detalle menor; es un asunto de principios.
    Por eso, aunque entiendo que Oviedo le suma votos de centro a Paloma, a muchos creyentes nos resta. No podemos comulgar con ruedas de molino. En cambio, Abelardo, con José Manuel Restrepo como vice, representa una opción más coherente con los valores que defendemos las familias conservadoras. No se trata solo de frenar a Cepeda, sino de hacerlo sin renunciar a lo que creemos.
    Ojalá los cristianos que hoy aplauden la estrategia de Paloma reflexionen sobre esto: el vicepresidente no es un adorno, puede llegar a gobernar. Y si eso ocurre, ¿de qué nos habrá servido orar si votamos como paganos?
    JS

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  2. Muy bien el análisis. Lo mas importante es que Caudia se dejó contar y prácticamente pierde cual quier aspiración presidencial a igual que Roy y todos los demás candidatos que no llegan al 1% de respaldo según encuestas.
    Abelardo va a sumar mucho mas con la afición de Restregó.
    La pelea estará entre Paloma y Abelado y Cepeda.

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