El Consultorio Sexual de Odar Noc

 




Desde hace algún tiempo, Odar Noc atiende un consultorio virtual de orientación sexual. A través de su correo electrónico, cientos de almas atribuladas de todo el mundo han acudido a él en busca de sus sabios consejos con la ilusión de obtener respuesta a sus inquietudes más privadas. El anonimato, como era de esperarse, les da la tranquilidad necesaria para exponer sus asuntos íntimos de manera abierta, directa y sin rodeos.


Cada respuesta de este ser iluminado es una cátedra de sabiduría; una demostración clara de su profundo conocimiento de la sexualidad humana. Puntos Reflexivos tuvo acceso privilegiado a algunas de las consultas que, el maestro de maestros, ha recibido de ciudadanos colombianos.


Consulta No. 1:

Señor Odar:

Recién cumplí los sesenta años, por lo cual podemos decir que estoy entrando a la “juventud de la vejez”. Soy un hombre felizmente casado y disfruto de una vida íntima con Anita, mi esposa, que podríamos calificar como aceptable. Aun así, quisiera su consejo para mejorar mi desempeño sexual que, como es apenas natural, al estar ya en el “sexto piso”, no tiene la intensidad de otras épocas.

Att. Esposo Pensativo.

Respuesta:

Respetado Esposo Pensativo:

No se abrume, caballero. Usted no es el único al que le pasa. Le voy a ser franco: después de los 50, las relaciones sexuales en el matrimonio se parecen, cada vez más, a una cita en la EPS: ocurren una vez al mes y no duran ni 5 minutos. Resígnese con dignidad. A estas alturas del partido, usted ya no está para maratones olímpicas, sino para servicios mínimos garantizados.




Consulta No. 2:

Señor Odar:

No me había decidido a escribirle, pero ya no puedo más con este peso que llevo encima (entiéndase en sentido literal). Mi esposo es un hombre robustico, un poco pesado; en realidad, es un gordo con un sobrepeso alarmante que acaba de detener la báscula en 127 kilos. Ha intentado numerosas dietas sin obtener resultados satisfactorios y, como comprenderá, esta situación ha terminado afectando nuestra vida íntima, especialmente debido al aumento de volumen en la zona abdominal. ¿Qué debo hacer? Estoy desesperada.

Att. Zoila Aplastada.

Respuesta:

Querida Zoila Aplastada:

Primero que todo, te digo como le dije en su momento a mi urólogo: cógela suave. No es para tanto. Su problema no es médico, es astrofísico. Si tenemos en cuenta la fuerza gravitacional, su esposo en Mercurio —el planeta con menor gravedad superficial del Sistema Solar— pesaría alrededor de 48 kilos. A la luz de estos datos, no estamos frente a un problema de sobrepeso; lo que sucede es que ustedes están viviendo en el planeta equivocado. Y mudarse de órbita, seamos sinceros, es más sencillo que dejar las harinas y los carbohidratos.




Consulta No. 3:

Señor Odar:

Después de mucho insistirle, mi novia aceptó que nos grabáramos teniendo sexo. Así que hicimos un video de media hora. Yo tenía en mente que fuera algo similar a las películas para adultos que veía en mi adolescencia, pero el registro no pudo ser más vergonzoso: aparezco tres minutos haciéndole el amor y veintisiete disculpándome. ¿Cómo hago para invertir la ecuación? Quiero que el tiempo de la acción sean esos veintisiete minutos.

Att. Actor Frustrado.

Respuesta:

Estimado Actor Frustrado:

Tranquilo que su caso tiene solución, pero requiere un dominio absoluto de la mente sobre el cuerpo. Durante el acto —y en especialmente en los picos de excitación— cierre los ojos y concéntrese en pensamientos poderosos. Piense, por ejemplo, en la declaración de renta que debe presentar este año; en la trepada del costo de vida por cuenta de las chambonadas del actual gobierno o, si el caso es grave, en la posibilidad de que Iván Cepeda sea el próximo presidente. Con esto último, verá cómo, de inmediato, el cuerpo se olvida del placer y se acuerda del riesgo de otros cuatro años de gobierno de izquierda.














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