Una vez más, Puntos Reflexivos ha logrado infiltrarse en el buzón de entrada del consultorio virtual de orientación sexual de Odar Noc.
En esta nueva entrega de consultas, Odar Noc reafirma que para desenredar los nudos del erotismo no se requiere verso ni poesía, sino una buena dosis de realismo y esa irreverencia que solo se adquiere tras haberlo escuchado —y visto— todo.
Consulta No. 1:
Señor Odar Noc, Profeta de Los Vientos, portento de sabiduría, luz y guía de la humanidad:
Soy un hombre de 25 años nacido en Espinal, Tolima. Desde hace algún tiempo tengo una fantasía sexual que se ha convertido en un reto personal: hacer un trío. Es decir, este pechito con dos damas. Como no lo he podido lograr —por falta de quórum— me conseguí una novia obesa que pesa lo mismo que dos chicas de contextura delgada y con quien me entiendo muy bien en los asuntos de alcoba. ¿Eso me vale como trío?, ¿podría decirse que ya cumplí mi fantasía? Si no es así, ¿qué puedo hacer para saldar esta deuda pendiente que tengo conmigo mismo?
Att. Juguetón Tolimense.
Respuesta:
Apreciado Juguetón Tolimense:
Para empezar, no me adule; no me gustan las lambonerías. Eso déjeselo a Luis Carlos Vélez. Leyendo su consulta, vino a mi cabeza un viejo refrán: “el hombre cuando es joven es muy tonto, con el paso de los años se le va quitando… lo joven”.
En cuanto a su pregunta, la respuesta es un categórico no. Aunque su novia pese como dos mujeres, no cuenta como trío. Si quiere un trío váyase para la Caracas con treinta y pico, y consiga uno en CAMUCOL.
Señor Odar:
En agosto pasado estuve de vacaciones con mi mejor amigo en Estados Unidos, concretamente en Las Vegas, Nevada. Entre el neón cegador, el aire acondicionado a niveles árticos y las derrotas repetitivas en las mesas de blackjack, acabamos por pura curiosidad, en un sex shop y, casi sin darnos cuenta, terminamos comprando una muñeca inflable de alta gama, realmente exuberante y lo mejor de todo: muda. Acordamos turnarnos la muñeca por semanas. Echamos a la suerte quien empezaría y mi amigo ganó. Todo iba marchando muy bien, pero desde hace casi un mes —27 días para ser exactos— mi amigo no me presta a Margarita —así la llamo yo, en secreto—. Siempre tiene una excusa: que no ha tenido tiempo de higienizarla, que se le pinchó una pierna y está buscando un parche para repararla… Sospecho que se enamoró de ella —no lo culpo porque es maravillosa— y ahora no la quiere compartir. ¿Qué debo hacer?
Att. Celoso
Respuesta:
Estimado Celoso:
El enamorado es sumercé. Es claro que usted no quiere otra muñeca, usted quiere a Margarita; de lo contrario, ya habría adquirido otra. Lo aconsejable es que le proponga a su amigo comprarle la muñeca, lo que equivaldría, de alguna manera, pagar su rescate.
Ahora bien, si como afirma la muñeca es exuberante y maravillosa, por favor mande fotos y el nombre exacto de la tienda de Las Vegas donde la compraron. Es para una investigación académica sobre polímeros. 😉
